SENTI-2

¿Cómo late tu corazón?

Hay corazones cerrados, que laten rápido por la tensión y el miedo ante lo diferente. Corazones en guardia, alerta, armados. Que duelen y hacen daño. Que experimentan taquicardias de resistencia por su falta de apertura. También hay corazones abiertos y acogedores, que laten rápido de emoción y entusiasmo hacia la diversidad. Corazones llenos de alegría, comprensión, ternura y aceptación.

Participantes:

La cerámica surge de la transformación de uno de los elementos naturales más primigenios: el barro. Las tensiones que se ponen en la arcilla, se convierten en un enorme potencial expresivo. Un pulso libre que termina en una forma. Dos, en este caso.

Corazón espinado y corazón de rosas establecen un diálogo íntimo y silencioso, tan humilde como la arcilla que les da forma. Dos piezas enfrentadas, dos maneras de habitar el mundo, dos respuestas primarias ante lo diferente: el miedo o el amor.

El primero se eriza, se protege, se cierra. Sus espinas emergen como una defensa instintiva, como un cuerpo en alerta que teme ser herido antes siquiera de rozar lo desconocido. Es un corazón en guardia, tenso, vulnerable en su dureza, que rechaza para no quebrarse, que hiere porque antes dolió.

El segundo, en cambio, florece. Se abre en rosas delicadas, en pétalos que acogen, en belleza ofrecida sin resistencia. Es un corazón que entiende la fragilidad como fuerza, que transforma la herida en ternura y hace del encuentro una posibilidad de belleza.

Ambos nos interpelan. Nos invitan a preguntarnos cómo reacciona nuestro cuerpo, nuestra memoria y nuestra historia ante lo desconocido, lo diverso, lo ajeno. Y, sobre todo, por qué elegimos espinarnos… o florecer.