HABITARSE

¿Cuántos nudos tiene la vida?

Pero incluso en la quietud existe una voluntad de transformación.

El cuerpo recuerda.
El cuerpo resiste.
Y, a veces, resistir es el primer gesto de libertad…”

Inma Espliguero, La condesa de Vilches

«Hay momentos en los que el cuerpo deja de sentirse propio.
Se encoge, resiste, busca un espacio por donde respirar.

Los pies están atados.
No avanzan. No huyen. Permanecen.

El nudo representa aquello que durante demasiado tiempo nos sostuvo y, al mismo tiempo, nos impidió movernos: las experiencias dolorosas, el miedo, la culpa, aquello que no supimos o no pudimos soltar.

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